Acompañamiento · 12 a 17 años
Acompañamiento a adolescentes y orientación a familias
La adolescencia es una etapa de importantes cambios personales, emocionales, familiares y sociales. Se va construyendo la propia identidad, aumenta la necesidad de autonomía y adquieren especial importancia las relaciones, la pertenencia al grupo, la imagen personal y las decisiones sobre el futuro.
El acompañamiento ofrece un espacio adaptado a las características y necesidades del adolescente, donde pueda sentirse escuchado/a, conocerse mejor y desarrollar recursos personales, emocionales y relacionales.
Información del servicio
EdadAdolescentes de 12 a 17 años
Antes de empezarPrimer contacto con los progenitores o responsables legales
ModalidadPreferentemente presencial en Málaga. La opción online se valora en cada caso
FamiliasEspacios de orientación cuando resulte adecuado
¿A quién está dirigido?
Cómo empieza el proceso
Este servicio está dirigido a adolescentes de 12 a 17 años que puedan beneficiarse de un espacio de acompañamiento orientado al desarrollo personal, emocional y relacional.
01
Primer contacto
Con los progenitores o responsables legales, para conocer el motivo de la consulta y valorar si el servicio se adapta a lo que se necesita.
02
Encuadre claro
Se explica a la familia y al adolescente cómo será el acompañamiento, la participación de la familia y los límites de la confidencialidad.
03
Un espacio propio
Sesiones con el adolescente para hablar, reflexionar y expresar lo que le preocupa sin sentirse juzgado/a.
04
Orientación familiar
Cuando resulte adecuado, espacios con madres, padres o responsables para favorecer la convivencia y la relación.
Áreas de trabajo
¿Qué aspectos podemos trabajar?
Autoestima y autoconceptoInseguridad y confianza personalAutoconocimientoIdentificar y expresar emocionesHabilidades sociales y comunicaciónRelaciones con igualesEstablecer límitesConflictos cotidianosCambios familiares, escolares o personalesOrganización y hábitosMotivación y objetivosToma de decisionesAutonomía progresivaValores y proyecto vital
El acompañamiento se adapta siempre a la edad, características, circunstancias y momento evolutivo de cada adolescente.
Con el adolescente
Un espacio propio
Durante la adolescencia puede resultar especialmente importante disponer de un espacio en el que poder hablar, reflexionar y expresar aquello que preocupa sin sentirse juzgado/a.
El objetivo es favorecer que el adolescente comprenda mejor su propia experiencia, reconozca sus necesidades y recursos y desarrolle maneras más flexibles de afrontar diferentes situaciones.
Pueden utilizarse el diálogo, ejercicios de autoconocimiento, actividades expresivas, dinámicas y recursos psicoeducativos adaptados a su edad.
Con la familia
Orientación a madres, padres y familias
El entorno familiar desempeña un papel importante durante la adolescencia. Los espacios de orientación pueden abordar la comunicación, las normas y los límites, la autonomía progresiva, los conflictos cotidianos y la adaptación a los cambios de esta etapa.
El objetivo no es buscar culpables ni determinar quién tiene razón, sino comprender mejor las necesidades de cada miembro de la familia y facilitar formas de relación más adecuadas.
Confianza
Privacidad y participación de la familia
Trabajar con adolescentes requiere un equilibrio entre la participación de sus responsables legales y la creación de un espacio de confianza y privacidad para el menor.
Antes de comenzar se explicará a la familia y al adolescente cómo se desarrollará el acompañamiento, cuál será la participación de la familia y cuáles son los límites de la confidencialidad. Al adolescente se le explicará de forma adaptada a su edad.
Si se detectan necesidades que requieran atención sanitaria especializada, se informará a la familia y se recomendará acudir al profesional o servicio correspondiente.
Primera entrevista
¿Hablamos?
Antes de iniciar el acompañamiento se realiza un primer contacto con los progenitores o responsables legales para conocer el motivo de la consulta y valorar cómo desarrollar el proceso y la participación de la familia.
Los servicios ofrecidos se desarrollan fuera del ámbito sanitario y no sustituyen la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento de problemas de salud. Cuando una situación requiera atención sanitaria especializada, se recomendará la derivación correspondiente.