Mi forma de trabajar

Una mirada integradora

No todas las personas necesitan lo mismo ni todas las dificultades se pueden abordar de la misma manera. Por eso, mi forma de trabajar parte de una perspectiva integradora, adaptando el acompañamiento a las necesidades, características, objetivos y momento vital de cada persona.

Incorporo herramientas y aportaciones del enfoque cognitivo-conductual, los enfoques contextuales y la perspectiva humanista y Gestalt, junto con una mirada transdiagnóstica que los une.

Cognitivo-conductualEnfoquescontextualesHumanistay GestaltLapersonaMIRADA TRANSDIAGNÓSTICA

Enfoque 1

Enfoque cognitivo-conductual

Parte de la relación que existe entre nuestros pensamientos, emociones y comportamientos. La forma en que interpretamos aquello que nos sucede influye en cómo nos sentimos y en cómo actuamos, y nuestras acciones también influyen en nuestra manera de pensar y sentir.

Durante el proceso podemos aprender a identificar pensamientos automáticos, creencias y formas habituales de interpretar las situaciones. No se trata simplemente de «pensar en positivo», sino de observar nuestros pensamientos con mayor perspectiva y desarrollar formas de responder más flexibles.

Es un proceso activo y colaborativo: trabajamos conjuntamente para comprender las dificultades, establecer objetivos y desarrollar recursos que puedas seguir utilizando de manera autónoma en tu día a día.

PensamientosEmocionesConducta

Puede ayudarte con

  • Ansiedad, miedos y preocupaciones
  • Estrés y sensación de sobrecarga
  • Bajo estado de ánimo y desmotivación
  • Autoestima e inseguridad
  • Hábitos y patrones que generan malestar

Enfoque 2

Enfoques contextuales

También conocidos como terapias de tercera generación, parten de una idea fundamental: para comprender lo que una persona piensa, siente o hace es importante tener en cuenta el contexto en el que esas experiencias aparecen y la función que cumplen en su vida.

El objetivo no siempre consiste en eliminar los pensamientos o emociones desagradables, que forman parte de la experiencia humana. En ocasiones, cuanto más luchamos contra ellos, más espacio ocupan. Por eso se propone desarrollar una relación diferente con ellos y una mayor flexibilidad psicológica.

Aceptación y flexibilidad

Aceptar no significa resignarse. Significa reconocer lo que está presente y dirigir nuestros esfuerzos hacia aquello que sí está en nuestras manos.

Valores

Identificar qué es realmente importante para ti y dar pequeños pasos coherentes con ello, incluso cuando el malestar no ha desaparecido por completo.

Contexto y función

Comprender en qué circunstancias aparece una conducta y qué función cumple, para buscar formas de responder más útiles a largo plazo.

Recurso complementario

Mindfulness y atención plena

La atención plena consiste en dirigir la atención de manera consciente hacia la experiencia presente (pensamientos, emociones, sensaciones corporales o el entorno) con una actitud abierta y sin reaccionar automáticamente.

No se trata de dejar la mente en blanco, sino de crear cierto espacio entre lo que experimentamos y la manera en que respondemos. En mi forma de trabajar es un recurso complementario, que se utiliza cuando resulta adecuado para cada persona.

No siempre podemos elegir lo que pensamos o sentimos, pero sí podemos aprender a elegir cómo queremos responder y hacia dónde queremos dirigir nuestros pasos.

Enfoque 3

Perspectiva humanista y Gestalt

La perspectiva humanista y Gestalt aporta una mirada centrada en la persona, su experiencia y el momento presente.

A través de la toma de conciencia de pensamientos, emociones, necesidades y formas de relacionarnos, podemos comprender mejor lo que nos ocurre y favorecer un mayor conocimiento personal. Para mí, el vínculo, la escucha y el respeto por el ritmo de cada persona son elementos fundamentales del proceso.

Lo que une los enfoques

Mirada transdiagnóstica

Es una forma de comprender las dificultades psicológicas que no se centra solo en los síntomas o en un diagnóstico concreto, sino también en los procesos que pueden aparecer en distintas dificultades y estar relacionados con el malestar.

Una misma etiqueta no significa que todas las personas vivan el problema de la misma manera. Por eso, más que encajar a la persona en un único modelo, se trata de comprender su experiencia de forma amplia e individualizada y elegir los recursos más adecuados para ella.

Procesos que pueden explorarse

Preocupación excesivaRumiaciónEvitaciónIntolerancia a la incertidumbreAutocríticaGestión emocionalNecesidad de control

No todos aparecen en todas las personas. Se trata de comprender cuáles están presentes en tu experiencia y cómo se relacionan entre sí.

Un proceso adaptado a ti

¿Hablamos?

Estos enfoques no se utilizan de forma aislada. La finalidad es integrar diferentes herramientas y perspectivas en función de tus necesidades y objetivos. Puedes empezar con una primera sesión informativa gratuita de 20 minutos, que se realiza siempre online.

Los servicios ofrecidos se desarrollan fuera del ámbito sanitario y no sustituyen la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento de problemas de salud. Cuando una situación requiera atención sanitaria especializada, se recomendará la derivación correspondiente.

gdpr
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